Avelina Arias Iglesias

 

 Avelina está en la fila de atrás en el centro

Parroquiana del año 2004

AVELINA ARIAS IGLESIAS. Es una persona sencilla, que quiere a Biedes de manera muy especial. Es simpática y alegre, aunque tenga dolores, siempre mantiene la sonrisa en la boca. Tiene una familia que la hace muy feliz, pues es muy hogareña, y cuida de los suyos como nadie. Es más es una de las pocas madres que mientras su hijo comía apurado para ir a cortejar, ella le lavaba el coche mientras tanto, para que no perdiera tiempo, y ¡cuántas veces en esas prisas la tiene dejado con la manguera en la mano! O también que en una ocasión fue con su marido al festival del queso de Cabrales y como venían sus hijos a comer y cuidar la casa, les dejó preparada la comida y de postre arroz con leche. Con las prisas de marchar, se confundió y llevó el arroz con leche en su cesta. Cuando llegó la hora de comer, tuvo un gran disgusto por haberlos dejado sin postre. Es la reportera más famosa de La Piedriquina, ganadora del concurso al mejor artículo. Me consta que la mayoría de los lectores empiezan la revista por tu escrito. Pues veréis un día de junio de 1938, concretamente el día 14, recibieron Falo y Mercedes de La Cabaña, una niña, la séptima y última de los hermanos, que debió traer una cigüeña muy cariñosa, pues ella también lo es. Se bautizó en San Cucao, pero todo lo demás lo hizo en Biedes. Para ella Biedes fue siempre algo especial. Todavía es el día de hoy que le dice a su hija: - Péiname guapa que voy pa Biedes. Siendo tan pequeñina, que no sabía hablar bien fue a la misa del Corpus y le preguntaron en casa: -¿Adónde vas? Y contestó: -Voy a Topus. -¿Y qué vas a llevar? -Un palabes pa si leve. Creció rodeada de mucha gente, eso le enseñó a saber compartir de todo, mimos, trabajo, ayuda, etc. Fue a la escuela de Biedes y fue su maestra Dª Cesarina, de la que guarda un excelente recuerdo. Recuerda con especial cariño a Maruja el Caseru, a Tina el Zapateru, Charo Balba, las de Miobra, Carmina Bernaldo, a Elenina Galán, a quien envidiaba su pelo gracioso, con rizos, frente al de ella liso y lacio, según sus propias palabras. Aunque es más joven quiere mucho a Tere la de Silvino, es como una hermana para ella. Fue la encargada de leer un poema a la Virgen de Covadonga, cuando recorrió Asturias y vino a Biedes, cosa que por cierto no recordaba cuando un día le pregunté por ello. Acudía a todos los actos que se hiciesen en Biedes, tanto religiosos como festivos. Hizo su primera comunión aquí, junto con varias de sus amigas, había una misa rezada muy temprano, pues se ayunaba desde la noche anterior y después se bajaba a la escuela para tomar un chocolate que preparaba Dolores de Pangracio con los ingredientes que cada una le llevaba el día anterior. Sus padres eran muy amigos de reunir a toda la familia y se celebraban las fiestas de Biedes, sobre todo el Cristo. A Avelina le enseñó su madre a bailar los domingos por la tarde, pues al ser la pequeña se quedaba en casa mientras sus hermanos salían. En aquellos tiempos había mucho que trabajar, y los niños no se salvaban de ello. Todos tenían que contribuir al buen funcionamiento de la casería. En los diarios que le mandaba hacer como al resto de sus compañeras, Dª Cesarina, siempre empezaba el día con: Hoy me levanté, me lavé y me peiné. Cosa que luego le repetían en broma sus hermanos, también contaba como tenía que ir a llindar, a coger arbejos, a sacar patatas, a hacer recados para sus hermanas que cosían y para los de casa. Fue catequista de esta parroquia, y aún le gusta encontrarse con aquellas niñas, hoy mujeres que fueron sus discípulas. Es una gran devota de San Martín de Porres, seguro que hoy viene con uno pequeñín en el bolso. Cuando su hermana Pura se casó se fue a vivir a Paladín, y Avelina iba a pasar alguna temporada con ella. Había un chaval por allí, un pelín retrasao, que estaba loco por ella y le decía: - Si te cases conmigo, vas a ser la señora de la casa, porque yo sé comprar, sé ir al mercao…Y es que Avelina tenía muchos admiradores, el primero cuando tenía ella 4 ó 5 años, luego otro ya más mayor, que encontró un día con sus hijos en la fiesta de La Paloma, y se lo enseñó y vestía pantalones de cuadros, chaleco de otros cuadros y gorra de otros. Su hija Violeta pensó: -Menos mal que no te casaste con éste, porque hubiéramos salido todos cuadrados. De soltera salía a los bailes de La Campina y de La Granda. También iba al cine que ponía D. Celso en la escuela y al baile delante de Casa Gloria. Y en verano no faltaba nunca a la novena del Carmen de Tamargo y a las romerías de la zona. Un día le pidió a su madre que la acompañara al cine a Biedes y al llegar (ya era tarde) se le acerca un chaval y le dice que la estaba esperando, le dijo que oyó unos pasos de madreñas nuevas y pensó: ahí viene y era cierto. El chaval era Ángel Casero, su gran amor. A los dos años y medio se casaron, por supuesto en Biedes, el 29 de agosto de 1959. Celebraron la boda en casa y a la hora de tomar el café, empezó a tronar y hubo una tormenta enorme. De este admirable matrimonio, y digo admirable por lo bien que se compenetran, lo que se quieren, siempre están hablando y no saben vivir uno sin otro, nacieron dos hijos: Violeta y Manuel Ángel. Ahora tienen dos más, Gonzalo y Covadonga y una nieta, que es el ojito derecho de sus abuelos, Ana Belén. Cuando cumplieron 40 años de casados recibieron de regalo 40 flores con un corazón rojo con el nº de los 40 años pasados. A Avelina le gusta mucho juntarlos a todos, cosa que suele ocurrir casi todos los domingos, haciéndola la mujer más feliz. Le gusta mucho la Navidad, por lo de compartir días con los suyos, aunque algunas las haya pasado mal, debido a la falta o enfermedad de seres muy queridos, pero gracias a Dios todo eso se superó. Le gustó mucho conocer su árbol genealógico, que lo hicieron su hija y una amiga. Fue a San Juan de Piñera en Cudillero, el día de la fiesta para conocer el pueblo natal de su bisabuelo. Eso le hizo mucha ilusión. Y también el de su marido, sobre todo haber estado en la casa natal de los Casero en Faro y en el cementerio. Es gran amiga de los animales. Tuvo un pato llamado Paco, que de chiquitín, lo llevaba todo el día en el bolso del mandil. Cuando tenía que marchar lo dejaba en una de sus zapatillas, y allí esperaba a que volviera. También guarda muchos recuerdos de una gatina llamada Diana, con la que compartía el café por las mañanas. En una ocasión tuvo gatinos debajo de la escalera y Avelina estaba en cama de gripe. A la gata le apeteció salir y no encontró mejor canguro que a su dueña. Uno a uno se los fue llevando todos a la cama, eran 5 ó 6. Y allí estuvieron hasta que volvió a por ellos. Tuvo con el mismo nombre una perra muy cariñosa, a la que le daban cólicos de hígado y había que darle aspirinas infantiles. Mientras su hija Violeta estuvo en casa, la cuidaba ella, pero al casarse, encargó una cuna de madera a su hermano José y la instaló en su dormitorio, igual que a un bebé, y así la cuidaba por las noches. En 1994 fue una de las promotoras de la recuperación de la fiesta de Santa Apolonia en Cañe. En 1997 fue nombrada hija adoptiva de Parades por la Comisión de Festejos, debido a su vinculación con el pueblo y su colaboración. También fue pregonera del Cristo de Biedes hace 2 años, como recordaréis. ¿Por qué será que siempre estás en todo? Pues muy sencillo, porque tu sensibilidad, tu apoyo moral y material, tu generosidad, en estos tiempos en que cada uno mira sólo para sí, el saber que siempre podemos contar contigo, te hace merecedora de esto, y de mucho más. Biedes siempre recordará la figura de Avelina; como te dijo una vez un vecino si hubieses tenido los medios que hay hoy, serías ministra por lo menos. Aunque lo tuyo no creo que sea la política, porque los políticos son falsos prometedores, y tú no lo eres. Tú siempre te preocupas por todos, y sufres por las desgracias de los demás. Eres historia aquí en tu querida parroquia de adopción, ¡qué orgullosos se sentirían tus padres si te vieran! Como orgullosos nos sentimos nosotros de gozar de tu amistad y de tu cariño.

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