Dulce Valdés Sánchez

 

 

Parroquiana del año 2001

DULCE VALDÉS SÁNCHEZ. Nació en Miobra el 7 de abril de 1928. Es la segunda hija de Jesús y Modesta, a la que seguirán otros 6 hermanos. Fueron sus padrinos Pepe y Dulce de Casa el Periquito. Nació en una época en que las comodidades escaseaban y abundaba por tanto el trabajo. Y para colmo de males, la guerra. Tuvo por ello, poco tiempo para ir a la escuela, pero vino a Biedes con Dª Cesarina. Durante la guerra tuvo que abandonar con su familia la casa paterna y estuvieron refugiados en Casa García de Tuernes el Pequeño. Cuando fue creciendo y le llegó la edad de ir a fiestas y romerías lo hacía acompañada de su hermana Rosa y de Josefa y Luzdivina de Casa el Roxo. Iba como el resto de jóvenes a los bailes de Santullano y Las Cruces. Tuvo la suerte de vivir en un pueblo, Miobra, en el que los vecinos se reunían mucho, tanto jóvenes como mayores. Raro era el día que no se improvisaba una tertulia, un juego… Allí oyó contar bellos romances que guarda milagrosamente en su memoria y que van viendo la luz en La Piedriquina. Pero Dulce era muy traviesa de pequeña. El servicio de espionaje consiguió, con gran esfuerzo y temor de los informantes, (va a mátanos decían) rescatar algunas anécdotas. ¡Veréis qué trasto! Cuando tenía 12 años estaba un día calentando agua en un pote para fregar y se acercó por allí, Manolo de Casa Venancio, un chiquillo poco mayor que ella. Al verle Venancio, que entonces estaba de jornalero en su casa, le preguntó: -¿A dónde vas, tú? Y él respondió: -A cortejar. - ¿A cortejar a quién? le dijo Venancio. – A Dulce, dijo Manolo. Venancio le replicó que para cortejar había que tener pelo en pecho. A lo que él respondió que en el pecho no tenía pero sí en… y ya estaba bajándose los pantalones. Entonces Dulce, sin pensárselo le arrojó el pote de agua hirviendo en… sus partes. Tuvieron que sujetarlo fuertemente, sino la mata. A su hermana Pura también le sabía hacer de las suyas. En ocasiones les mandaba la madre ir a recoger el sechoriu al Requexu. Dulce se arreglaba para que Pura viniese delante, por algo era la mayor. Pues bien, al pasar por Los Canalones, tenía que arreglarse para tirar a Pura al río. Pero un día, Pura cansada de esta faena, consiguió ir ella detrás y entonces al llegar junto a casa, la empujó entre las ortigas. ¡Ay, la que se armó! Llegó llorando a casa donde ya les esperaba su madre con un buen palo. Y les dijo esto lo voy a arreglar yo. Ahora mismo os dais un beso. Pura se lo dio, pero ella no quiso, con lo que además de las ortigas llevó los palos de su madre. Y aún hay más. Veréis. Venía un día con dos calderos de agua, uno en la cabeza y se encontró con D. Armando, el cura, que le dijo que no cogiera tanto peso porque se iba a quedar pequeña. Ella entonces le preguntó que si quería agua. D. Armando le respondió que bueno, que un poco y va Dulce y le tira el caldero encima. Sus trastadas alcanzaban a todos, incluido a su marido Luís, al que un día, al subir las riestras al corredor de la panera, y una vez que las colgó, tiró abajo por el agujero dejado por unas tablas que faltaban…Bueno y dejando a un lado las trastadas, vamos a seguir un poco más de su vida. Siendo muy joven perdió a su padre y durante el periodo de luto no salían de casa. Había un pretendiente al que parece ser le gustaba mucho, porque se acercaba por allí casi a diario, era Rolando, el abuelo de nuestro gaitero. Conoce muy joven a Luís, su primer marido, natural de Soto y muy enamorada se casa el 17 de febrero de 1947 en esta iglesia. Ella tenía 18 años y él 19. Oficia la ceremonia D. Ramón de Ortuza y son los padrinos Manolo Galán y Puri Sánchez, del palacio de Biedes. El banquete se celebra en casa y no hay viaje de novios, además de los motivos habituales, está el hecho de encontrarse la madre de él muy enferma y de hecho fallece uno o dos días después de la boda. De esta unión nace Jesús, lo que les llena de alegría, aunque ésta fue muy efímera porque Luís enferma y fallece cuando el niño tiene 6 meses. Dulce tiene que afrontar el futuro con más fuerza que antes. Eran otros tiempos. Las viudas no tenían ni pensión. Busca la manera de salir adelante y se decide a aprender peluquería. Hace un aprendizaje rápido en Mieres con Argentina el Machucho e instala peluquería debajo de la panera de Miobra, en el Cuartín. No son muchas las clientas pero supone una ayuda. Aparte trabaja en la casa familiar, en el campo y en todo lo que sea. Es una trabajadora incansable.

Años más tarde rehace su vida casándose con su primo Manuel Pintado. Les une en matrimonio, Luís, gran amigo de ellos, encargado de la parroquia de Verdicio el día de San Juan de 1964. Asisten a esta boda sus cuñados Araceli y Manolo, su madre y su hermano Arturo. Comienza para Dulce la etapa más feliz de su vida. De esta unión llegarán 2 hijos, uno falleció al poco de nacer y Faustino, con quien convive. Tiene hoy 3 nietos: Luís, Jorge y Ángela y 3 biznietos Tamara, Alejandro y Sara. Con Manolo comparte los 30 mejores años de su vida y ahora, viendo a su nieta y a sus biznietos crecer, recupera la ilusión, acompañada por los muchos buenos recuerdos que tiene en su haber. Dulce ha sufrido mucho, además no goza de muy buena salud, pero su carácter optimista, su fuerza interior, su simpatía y hasta su genio le llevan siempre a sobreponerse.

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