Francisco Álvarez Rodríguez

 Pachu es el tercero por la izquierda de la segunda fila

Parroquiano del año 1999

FRANCISCO ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, para nosotros Pachu Carmela. Es una persona que siempre destaca en esta parroquia por su colaboración. Si se hacen obras siempre está dispuesto a echar una mano, si se hacen fiestas, lo mismo. No falta nunca en las misas de entierros o funerales para acompañar a los que sufren. Y esto desde siempre. Además es un buen paisano, alegre y divertido como pocos, a pesar de que la suerte no siempre estuvo de su lado y le tocó vivir tiempos difíciles. Pachu nació en el hórreo de Ca Bernaldo de Recastañoso en al año 1923. Fueron sus padres: Carmela Álvarez Rodríguez y Francisco Álvarez Menéndez, Pachu el Ballotu. Sus abuelos eran hermanos. Los maternos eran Bernardo y María, de Recastañoso y los paternos Pachu Bernaldón y Brígida Menéndez, de Casa el Ballotu, de Parades, vaqueros con propiedades en Torrestío. Como vemos Pachu tiene todas sus raíces en esta parroquia. De recién nacido marchó a vivir a Oviedo, a casa de su tía Flora, donde su madre trabajaba de sirvienta. A los 10 meses se entera su madre que la vieja casa que llevaban en renta los de Casa Corredoria, situada al lado de Casa el Taco, queda libre y vienen a vivir a ella. Sus posesiones eran un pito y una pita. Más tarde se fueron haciendo con alguna vaca. De muy joven, a los 12 o 13 años se ganaba la vida segando en Torrestío, a donde iba y venía, como los vaqueros de entonces, caminando. Sus mejores amigos eran Emiliano de Casa Firma, que falleció hace ya muchos años, los de Casa Corredoria, Vicente Xiromo, Ramón de Justo, Jesús de Pinón… Con ellos corrió muchas aventuras. En una ocasión fue a peras con la mayoría de ellos a Casa Chinto, al oscurecer y los sintieron en la casa. Se escondieron entre el maíz, pero volvieron a subir y estando Vicente en el árbol, salió Eloína con un candil y se acercó al peral dispuesta a verles la cara. Como tardaba en marcharse y Vicente se cansaba le tiró una pera al candil y lo apagó, lo que él aprovechó para tirarse al suelo con tan mala suerte que se cayó sobre Encarna y a los gritos de ésta marcharon todos despavoridos. En otra ocasión fue a Gijón en tren con Delmiro Justo y Jesús de Pinón. Pachu y Delmiro se sentaron en un asiento y Jesús enfrente y junto a él una buena moza. Ellos le hacían señas a Jesús para que la pellizcase, pero Jesús ni caso. Llegó un túnel y se quedaron a oscuras, lo que Pachu aprovechó para intentar tocar a la moza pero del lado de Jesús para que ésta le echase la culpa a él, pero calculó mal y a quien tocó fue a Jesús que se asustó y se puso a gritar: -¡que me roban!, ¡que me roban!… Podéis imaginar lo bien que lo pasaron. Otra vez  estando con Venancio y Alfredo Bernaldo se les ocurrió llevar el carro de los gitanos que acampaban en la Fuente Santa, pero el gitano los descubrió y fue tras ellos gritando, entonces Venancio y Alfredo echaron a correr en dirección a Recastañoso y Pachu los siguió poco después, lo que hacía creer a los otros que quien les seguía era el gitano. Con una vida tan intensa como la de Pachu hay para escribir un libro, sólo recogimos alguna de las anécdotas que nos parecieron más divertidas, como la que le ocurrió una noche al volver de cortejar. Como era plena posguerra y había personas escondidas por los montes, la gente tenía miedo y solían la mayoría tener una pistola. Pues bien, venía Pachu llegando al reguero de La Fuente Santa cuando vio, por efecto de la luna llena, brillar algo en la huerta de Casa Corredoria y le pareció que además se movía. Gritó entonces: -Alto, ¿Quién va? Lo repitió, y al no obtener respuesta disparó, ¡pobre arado!, porque lo que había en realidad era el arado de Casa Corredoria.

En el mes de mayo de 1947 hace su mejor inversión: casarse con Angelina Pérez, natural de Bendón. Ella era una guapa moza, hija de Casilda y Felipe de La Casuca. Fue su mejor inversión porque con ella comparte estos 52 años, y esperamos que sean muchos más, en feliz armonía y con ella, y gracias a ella, consiguió mejorar su vida. El día de su boda los invitados que van de Parades estrenan un autocar de Autos Llanera. El banquete se celebró en casa de la novia y el menú fue cocinado por Generosa de Ca Mariano, que aún vive. Fueron los padrinos Manolín de Corredoria y Amelia de Agüera. Vienen a vivir a Parades, a la misma casa que tenía arrendada su madre, y el viaje de novios fue a La Calera a sembrar maíz. Tenía entonces 4 vacas y recogía piñas para llevarlas a vender a Oviedo en la burra. En marzo de 1948 nace su primogénito, Pepe Luís y al año siguiente en agosto, Adamina.

Tuvo varios trabajos más, secando achicoria en Lugo de Llanera por las noches, cortando madera para varios contratistas. Estando en este trabajo se enteró de que estaban haciendo unas pruebas para entrar a trabajar en las canteras del Naranco para Ensidesa. Se presentó y consiguió la plaza. Allí estuvo en diferentes puestos hasta su jubilación en 1984. En el año 1952 pasa a vivir a la casa actual, edificada en un terreno que le regaló su padre. Participó siempre en andeches, estaferies, esfueyes y allí donde hubiera además de trabajo un poco de bulla. Con ser un trabajador incansable también supo disfrutar de sus ratos de ocio, pasó vacaciones en Mallorca, Torrevieja, León, en Venezuela visitando a su hijo donde los aviones pinchan las ruedas y nadie se lo cree y donde además le quitan a uno la fabada en las aduanas. Viaja a Francia con su nieto Alfonso acompañándole al festival Intercéltico en Lorient. Hace dos años se cumplió su gran sueño, en junio de 1997 conoció a sus tres hermanas: Loli, Marisa y Marina, fruto del matrimonio de su padre con Lola, que aún vive. Residen en Francia desde niñas y aunque sabía de su existencia no había tenido ocasión de conocerlas. Después viajó junto con Angelina a Francia para visitarlas.

Una de sus aficiones más marcada es la caza. Fue socio fundador del coto de Las Regueras y miembro de la junta directiva durante muchos años. Participa en las fiestas como nadie. Es el encargado de portar el estandarte en el Espíritu Santo, es un as de la subasta del Ramu y de les rameres en el Cristo. Trabaja con verdadero entusiasmo. Su debilidad son sus nietos y ahora su biznieto Adrián. Esperamos que ellos y toda la familia, porque eso sí pertenecen a una familia unida como una piña, le ayuden a salir adelante y olvidar los malos momentos. Se lo merece. Falleció en el año 2005.

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