MANUEL: INDIANO, SIEMPRE MARIÑANO

(Manuel Fernández Valera)

Mi abuelo era mariñano. Yo no lo conocí, pero aprendí a conocerlo y quererlo por las anécdotas que mi familia me contaba.

Nació el 29 de Agosto de l877, en la casa nº 20 de Mariñes, conocida por Casa La Piñera (Hoy casa vieja de Casa Valdés).

Fueron sus padres Ramón Fernández Alonso, natural del Naranco, término municipal de Oviedo y su madre Laura Álvarez-Piñera Blanco, de Casa Piñera de Mariñes, perteneciente entonces a la parroquia de Andallón, y a partir de 1880 a la de Biedes. Ambos domiciliados en Mariñes.

De este matrimonio nacieron: Manuel, Casimira, casada en Casa el Ferreru de Mariñes, Rosario (conocida en Cuba por  Rosa), Manuela, casada en La Campa en Brañes, Carmen, Etelvina, casada en Casa el Rico de Mariñes, Valentina y Benigno, todos de apellidos Fdez. Álvarez, naturales de Mariñes.

Fueron sus abuelos paternos: Esteban Fernández y Manuela Alonso, del Naranco. Y sus abuelos maternos: José Álvarez-Piñera García, natural de Mariñes, y Rosa Blanco de Loriana.

La llamada Casa Piñera, es en realidad una torre medieval que perteneció a uno de los famosos escuderos de Las Regueras allá por el siglo XIV, y a cuya casa perteneció la capilla de Mariñes, luego del pueblo. Es la casa más antigua de esta parroquia y es aquí donde nació Manuel. [1]

Podemos agregar la anécdota que cuenta Azucena Díaz Suárez, de Casa el Ferreru de Mariñes, nieta de Casimira, que cuando su hermano Manuel iba a embarcar para Cuba, su padre lo llevó a Oviedo a comprarle un par de zapatos, y ella recordaba este hecho por la impresión que le causó ver una persona con zapatos, pues en aquella época todo el mundo iba calzado de alpargatas o de madreñas, calzado típico de Asturias.

Poco podemos agregar sobre la infancia de Manuel y la convivencia con su familia, ya que a la edad de trece años lo enviaron a Cuba para evitar que corriera la suerte de su tío abuelo Vicente Álvarez García, que fue a la guerra y nunca más se supo de él. Según declaración jurada de Manuel -cuando fue a solicitar la adopción de ciudadania cubana- partió del puerto asturiano de Gijón en el vapor Reina María Cristina en el año de l891, llegando a Cuba en diciembre del mismo año.

Desde su llegada a Cuba residió en el municipio de Madruga, provincia de La Habana, en casa del comerciante español Manuel Lorenzo propietario de una tienda de ropa, situada en la calle Depósito nº 13 como lo prueban documentos personales como la Cédula del Consulado Español de 1896, donde consta su domicilio legal y su profesión como comerciante.

Su sobrina Obdulia, de Casa el Ferreru de Mariñes, recuerda que la correspondencia enviada por él a sus padres era desde Madruga, donde residía.

A su llegada a Cuba la situación existente en el país era difícil, pues se encontraba en lucha por la independencia de la colonia de la metropolis. Existían las secuelas de la guerra anterior y se gestaba la del 1895. Situación más dificil para la zona oriental de la isla, destruida por las mismas. Una economía en plena crisis. Así se inserta Manuel al nuevo medio en el cual va a desarrollar su vida. Se incorpora en el grupo de comerciantes del término municipal. Ocurriendo todo esto en los finales del siglo XIX.

Ya cuando comienza el nuevo siglo, funda su propio establecimiento comercial, la tienda de ropa, sedería, peletería, sastrería, perfumería,camisería y sombrerería llamada “La Opera”, en la calle Céspedes nº 7 esquina a Depósito, después Calle Maceo, frente al parque municipal, o sea un lugar de primera clase para la situación de su comercio. Debo aclarar que esta calle Depósito debe su nombre a que era el camino de la iglesia al cementerio, donde se observa a la izquierda una casa de altos y bajos y al lado dos casas, las cuales correspondían a Manuel Fdez, contruyéndose después la actual casa de familia en el año de 1918, que conservamos aún.

Es importante aclarar que la tienda de Manuel fue decorada en todo su interior e incluso el cartel de la fachada y la caja fuerte, por el notable pintor cubano Fidelio Ponce de León, que vivía en esta época en Madruga.

Madruga es un municipio que se funda en el año de 1803, aunque existen datos anteriores que señalan su existencia. Era una zona agrícola, con un alto grado de desarrollo de la industria azucarera que en el curso de los años llegaría a ser la principal industria del país. Existían numerosos trapiches, después los ingenios como el llamado de la Inmaculada Concepción del Cangre, el del Padre (llamado así por ser posesión de un sacerdote católico), La Concordia, Cayajabos, Santa Rita, San Antonio que fue primero un trapiche en el año de1792, transformándose en ingenio en 1865 y después en 1910 en el actual central azucarero que existe aún en nuestros días en el mismo lugar.

Se denomina ingenio azucarero o simplemente ingenio a una antigua hacienda colonial con instalaciones, (conjunto de aparatos para moler la caña y obtener el azúcar, movidos por la fuerza del vapor, primero semi-mecanizado y después en su totalidad) para procesar caña de azúcar con el objeto de obtener azúcar, ron, y otros productos. Tiene su antecedente en el trapiche: molino para extraer el jugo de la caña de azúcar y movido por fuerza de tracción animal y, a su vez, el ingenio vino a ser sustituido por las grandes centrales azucareras modernas que se desarrollaron en el siglo XX.

Pero el origen del pueblo de Madruga, que pertenece a la provincia de La Habana, capital de nuestro país, se debe a la aparición de los manantiales de las aguas minero medicinales que fueron las que gestaron su desarrollo poblacional, al acudir personas de todas partes a recibir los tratamientos con esas generosas aguas.

Los manantiales se llamaban La Paila, El Tigre y El Copey, ya en la visita pastoral efectuada por el obispo Manuel Santander y Frutos en febrero de 1895, se compromete con el alcalde del pueblo y el párroco, Padre Rosell, a volver para bendecir las obras de los Baños termales cuando estuviesen terminadas (SUÁREZ PORCARÍ, R., Historia de la Iglesia Católica en Cuba, T-II.) Así podemos observar la importancia que tenían en esa época. De aquí  surge el desarrollo en el sector del comercio y la hostelería, dando lugar a nuevas  fuentes de empleos.

Frente a su establecimiento comercial quedaba la plaza municipal Alfonso XII, actual parque Enrique Nuñez, donde se ubicaban los principales establecimientos comerciales, como el café llamado de Aramburo, una edificación de dos plantas y en la esquina se encontraba el hotel San Luis fundado desde 1852.

Hacia 1903 inicia su noviazgo con María Felicia Estévez Batista, hija de José Estevéz Prompín, natural de Santiago de Compostela, comerciante ya difunto y de María Batista Quintana, vda. de Estévez, natural de Cabezas, Matanzas, Cuba. El 19 de junio de 1904, se efectuaría en la Iglesia Parroquial San Luis Rey de Francia el matrimonio entre Manuel y María Felicia, siendo sus padrinos Baldomero González Pañeda, amigo íntimo de Manuel, natural de Mariñes, de Casa Pañeda (Baldomero González Pañeda fue uno de los socios fundadores de la Sociedad de Naturales de Las Regueras y durante un tiempo presidente de la misma.), y la madre de la novia María Batista.

El día 2 de abril de 1905, nacería el primogénito de la familia Manuel Francisco. El 15 de agosto de 1907 nacería el segundo hijo Moisés Alipio. Al tener el matrimonio ya dos hijos, tenían la necesidad de ir asegurando el bienestar de su familia, y la casa en que radicaba el establecimiento comercial era propiedad de Ramón Suárez González. Preguntándole Manuel, en cuanto fijaría el precio por la venta de la casa, Ramón le respondió, pero a la vez le dijo “Hijo has comenzado muy joven casándote”. Mi abuelo al llegar a la tienda le comentó a su esposa Fela lo sucedido y prepararon un tubo de metal de un producto de venta, y a partir de ese momento, todos los días al cierre del establecimiento contaban el dinero de la venta, y las onzas de oro que ingresaran ese día iban a la alcancía. Un día no muy lejano encontraron que pesaba mucho y la abrieron, sobrepasaba el valor que necesitaban, fue a ver a Ramón y este quedó sorprendido pues no esperaba lo hubiesen logrado tan rápido. Obtuvieron la propiedad en el año 1908. Esta anécdota es contada por su hijo Mario y existe el documento en el Archivo de la Familia Fdez.-Estévez.

Corriendo el año de 1909, nacería su única hija Laura María, que recibiría el nombre de sus abuelas.

En el libro Un último amor 1898: imágenes de la inmigración española en Cuba, cito textualmente como aparece en el artículo “Con el sudor de nuestra frente”,  y dice:

El censo de 1907 también señala la presencia en Cuba de 23 973 comerciantes españoles, de un total de 50 856 individuos dedicados al menester. Así mismo, entre 1902 y 1920 algunos penínsulares llegaron a amasar incalculables fortunas...

Este sería el caso de mi abuelo, no sin penas, ni glorias, el esfuerzo de una joven pareja unida en la vida lucharían por la estabilidad económica de su familia.

El día 23 de septiembre de 19

12 nació su último hijo Mario Lino, mi padre, que aún vive. Fue bautizado el 1 de enero de 1913. Quiero señalar que en nuestra familia se elegía la fecha del 1 de enero para celebrar bautizos y otras fiestas con motivo de la festividad del santo de mi abuelo.

Con fecha 15 de marzo de 1915 consta la inscripción del expediente 15761 a favor de Manuel Fernández Álvarez como socio del Centro Asturiano de la Habana.

En todo este tiempo del desarrollo de su vida como comerciante son multiples las anécdotas que puedo referir contadas por mi padre, pero considero interesante esta donde se puede demostrar el grado de sociabilidad desarrollado por Manuel. A la tienda concurrían a diario paisanos y parroquianos a leer la prensa, pues el recibía El Diario de la Marina, un periódico muy importante en Cuba, aunque considerado conservador, y otro llamado Heraldo de Cuba, esto sería la fuente de la tertulia diaria en la cual hasta el párroco Hipólito García participaría, pues el mismo almorzaba en el hotel Delicias del Copey y después iba para la tienda y, solía sentarse sobre una mesa grande, recogía su sotana, saltaba, y se sentaba a leer la prensa a diario.

Manuel fue un padre preocupado en la educación de sus hijos en su formación docente y cultural. Todos estudiaron música. Su maestro sería el Profesor José Urfé, director de orquesta, de la banda municipal de música y director del coro parroquial, siendo este un eminente músico cubano para gloria nuestra.

Según relata su hijo Mario los domingos solían ir a la ciudad de Matanzas a almorzar e iban en el coche marca Dodge del señor José Fdez. que su padre alquilaba. Esta ciudad dista 36 km. de Madruga. Como anécdota destacar que su postre predilecto era el arroz con leche, un plato típico de allá.

El hobbie predilecto de Manuel eran los caballos de raza, y siempre que los campesinos y amigos adquirían una nueva bestia venían a enseñarsela, pues era buen conocedor sobre los mismos. Además era aficionado a la caza, pero una vez cruzando una cerca se le disparó la escopeta y por poco alcanza a su amigo el señor Baldomero González Pañeda y juró no cazar más.

En las proximidades del año de 1917, se fragua la idea de la construción de una nueva vivienda para la familia como obsequio a su esposa, y la autoriza para que con la ayuda de su hermano Andrés, tomen de sus manos el diseño y construcción. Fue una casa que hizo época, pues su fachada es representativa de un estilo ecléctico propio del momento de su fabricación.

Para el año de 1919, realizaría Manuel quizas su sueño más grato, volver a su “Asturias, patria querida” y a su querido terruño de Mariñes, del cual nunca dejó de hablar. En ese verano iría a España y regresaría al encuentro familiar. Su padre ya había fallecido y compró para la familia unas tierras aledañas a la casería. En su regreso a Cuba trajo consigo a la tía Rosario, su hermana viuda y a su hijo Joaquín. Los cuales fueron los miembros más allegados que conoció su familia cubana. Sobre Joaquín mi padre lo recuerda con mucho cariño y habla mucho sobre su infancia, pués eran contemporáneos y jugaban juntos. En su corta estancia en Madruga estudió en una escuela privada llamada de las Moro, pues era el apellido de esa familia.

Lamentablemente a la tía Rosa no le gustaba estar en Cuba y partieron de nuevo a España, siendo un golpe para Manuel que quería ayudar a su hermana y sobrino. Según cuenta mi padre el ayudó siempre a su familia en materia de economía, pues a través del banco siempre les envió su ayuda financiera.

En el año de 1920 sale con destino a la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos de América su hijo mayor Manuel Francisco a cursar estudios de idiomas, pues por su corta edad no podía comenzar la Universidad.

El 9 de diciembre de 1921 falleció su esposa, teniendo que afrontar este golpe, y sólo, dedicarse a la crianza y educación de sus hijos.

En el año de 1922 se efectúan reformas en el Parque municipal cambiando sus bancos de hierro y madera, por unos de marmolinas que se conservan aún. Uno de ellos fue donado por Manuel y llevaría grabado su nombre. Quedaba situado en el área alrededor de la actual glorieta.

En esta época fueron a cursar estudios a Nueva York, sus hijos Manolo, que regresaba a continuar y Moisés que comenzaría.

Alrededor de los años 25 vinieron a vivir a su casa sus sobrinos Adolfo y Arturo Díaz descendientes de su hermana Manuela, como lo cuenta mi padre y nos habló su sobrina Norina desde Asturias. Trabajaron en la tienda de abuelo, depués se trasladaron a la antigua provincia de Las Villas, al municipio de Sagua La Grande donde se dedicaron al negocio de carnicería y cría de ganado vacuno. En el año de 1944 falleció Adolfo, ahogado cruzando un río crecido por el paso de un ciclón, no pudiéndose recuperar su cádaver. En el año 1959 Arturo nos visitó en Madruga que iba de viaje hacia Venezuela, y nunca más tuvimos noticias de él.

Vendría el año de 1929, temporada de la gran depresión económica y su economía se vió afectada, según contaba Amelia de la C. Valera, su nuera (mi mamá) todo el capital en efectivo depósitado en el Banco Agrícola lo perdió al declararse en quiebra. Él vendió parte de su patrimonio, pagó a sus acreedores y no se declaró en quiebra como hicieron otros comerciantes que no les pagaron. Esto es una prueba más de su integridad moral y su dignidad de ciudadano. Sin embargo sus deudores no le pagaron a él y perdió gran capital. Conservó intacto el patrimonio de sus hijos heredados de su madre, una prueba más de su honradez.

Ya en la década de los treinta vendría a vivir a su casa el señor Manuel Suárez Mier de Casa el Ferreru de Mariñes, hijo del primer matrimonio del marido de la tía Casimira, quien trabajó en la tienda y después iría a México, donde contrajo matrimonio como se puede ver en esta invitación cursada a Manuel con motivo de la misma, conservada en el Archivo de la familia Fdez. Estévez. Según Azucena sobrina de Manuel, nieta de Casimira su estancia en Cuba fue de sólo un año.

En  1935, Manuel decidió alquilar la tienda al señor Celso Álvarez, de Mieres.

Como buen español sintió en su corazón el sufrimiento de la guerra civil de 1936. Cuando esta terminó, su gran amigo el señor Baldomero Gonzaléz viajó a España y visitó Asturias, no sabemos con los familiares de Manuel que contactó y le trajo noticias. Sus hijos lo estimularon a que volviera a España pero sus palabras fueron que quería morir con la última imagen que trajo y no una España ensangrentada, llena de luto y dolor. Después enfermaría y tras una penosa enfermedad falleció en su casa de Madruga, el 14 de diciembre de 1947. Su sepelio fue efectuado en el cementerio de Madruga, en el panteón familiar junto a los restos de su esposa y después sus hijos.

Creo toda persona que pueda leer esta biografía comprenda que fue realizada basada en anécdotas reales contadas por familiares de Cuba y España con el único fin de conservar la historia de un mariñano que no olvidó nunca su tierra. Gracias.

 (Manuel Fernández Varela)


[1]     Datos facilitados por Rosa Mª Rodríguez a quien agradezco la información facilitada y haberme puesto en contacto con mi familia.

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