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Manuela Suárez Suárez

Lola es la tercera por la izquierda, junto a otros parroquianos
 
MANUELA SUÁREZ SUÁREZ, para nosotros "Lola Xuacu", nació en Biedes el 25 de junio de 1923, hija de Carmen Suárez y Manuel Suárez, en el seno de una familia en la que ya había 7 hermanos varones. Su niñez feliz, transcurrió como la de cualquier niña de la época. Cursó sus estudios básicos en la escuela de Biedes, siendo su primer maestro (en clase mixta) D. Gorgonio y mas tarde, ya solo para niñas, Dª. Cesarina. Iban a la escuela de zapatillas y madreñas y cuando llovía se tapaban la cabeza con unos sacos que luego dejaban en la escuela para volver a usarlos a la vuelta. Sus mejores amigas fueron Laura y Mercedes (Casa Vitorio), Luzdivina y María  de Casa Canor, así como muchos más de Casa El Pichu, Casa Nonito, etc. Cuando estalló la guerra tuvo que abandonar su casa con toda la familia, el carro, las vacas y todos los enseres que se pudieron llevar.  Su primer refugio fue en casa Carreño en Tuernes y más tarde pasaron a Casa Quimarán en Posada de Llanera, donde permanecieron 13 meses. Después de un noviazgo de dos años, iniciado en el baile de La Pistola en la Venta, con Benjamín García Valdés de Casa La Cay, al que conocía de toda la vida y que fue- su único novio, contrajo matrimonio el 6 de Diciembre de 1.947, en la iglesia de Biedes. El año pasado celebraron sus bodas de oro. La ceremonia fue oficiada por D. Ramón de Ortuza y se celebró a las 12 de la mañana, siendo los padrinos Palmira de Parades y Eulogio, tío del novio.  El banquete, al que acudieron 40 invitados entre familiares y vecinos más cercanos, tuvo lugar  debajo del hórreo. La cocinera vino de Pola de Siero, y sólo se acuerda de que los pasteles estaban riquísimos. Su viaje de novios resultó un poco breve y cercano, fue en Gijón, donde pasaron una semana en un hostal. De este matrimonio tuvo tres hijos: Cristina, Guillermo y Serena, también tiene dos nietos: Alberto y Montserrat, que son sus ojos derecho e izquierdo. La vida no le fue fácil, tuvo que trabajar y luchar mucho, para con gran sacrificio, sacar a sus hijos adelante y poder darles unos estudios. Su mayor orgullo es la familia que ha logrado tener unida como una piña. Lola siempre trabajó en el campo e iba muy a menudo al mercado, saliendo hacia Oviedo a las 5 de la mañana, porque para allá iban andando pues los burros ya los llevaban suficientemente cargados. Llegaban a Oviedo a la plaza, descargaban la mercancía y algunos de los que iban se encargaban de regresar a la Argañosa, a dejar los burros guardados en unas cuadras que les cobraban una peseta. En una de estas ocasiones iban Lola y Laura (Casa Vitorio), que era muy simpática, y al llegar a la altura de la Casa Sindical, se encontraron con un semáforo, algo que escaseaba por aquel entonces, y Laura le preguntó a un guardia: -¿Cuándo nos toca pasar a nosotros y a los burros?, cosa que hizo que el guardia casi se muriese de risa. Lo que más le gusta en la actualidad a Lola, es visitar santuarios, también todo tipo de excursiones, sobre todo si las organiza la parroquia (se apunta la primera).  Le encanta leer la prensa y las revistas del corazón, dar grandes paseos y visitar a sus vecinas, con su principal amiga que es Mercedes de Vitorio y con su nuera y mantener largas conversaciones. Nuestra parroquiana es tan viajera, que cuenta su marido que ya casados su suegro le decía: - ¡Atala corto, que ye muy corredora! Ella es, junto con Mercedes, la que anima el autocar en las excursiones con sus canciones, y en las misas, después de D. Tirso, ella lleva la voz cantante.
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