José Manuel Valdés Suárez

 

 José Manuel está en el centro agachado

Parroquiano del año 2004

 

JOSÉ MANUEL VALDÉS VALDÉS nació en Parades en Casa Chinto el último día de agosto de 1946. Sus padres Amado y Concha estaban muy contentos con aquel rapacín con que Dios les había bendecido, aunque salió algo llorón. Fueron sus padrinos de bautizo su tía Celsa y D. Armando, el cura que había estado varios años en esta parroquia. Dos años después nació su hermana Mª Luz, y fijaros cómo sería de berrón que su abuela Encarna posaba a Mª Luz en el suelo en una manta o la cogía en el cuello, y lo añaba a él en la cuna. Fue a la clase particular que ponía Adelina Fausto junto con Ramoncito, Begoña y José Manuel de Casa Carreño, José Ramón de Pinón, Marisa de Ca’ Fernando de la Granda, Pepe Ca’ Nolo, José Ramón de Ca’ Pachín y alguno más. Luego ya empezó a Biedes con Dª Cecilia, que era la mujer de D. Paciano, el maestro, pero como él estaba enfermo, daba ella la clase y alguna vez el hijo, D. Luis. Después llegó D. Aurelio, del que recuerda como todos los de la época las broncas que tenía con su mujer, que se oían en todo el pueblo. Había que rezar al llegar y luego cantar el Cara al sol con la mano derecha extendida. Allí coincidió con Carlitos del Picu, José Manuel de Ca’l Ferreru, Manolo Xepe, Ramoncito, Pepín de Figo, José Manuel el de Vicente, Pepe Galán, Ramón del Archivo, Pachín de Carmela, Avelino el Ferreru, 2 nietos de Facunda Canor, Genaro el de Ramiro, Pepe Anxilín y muchos más, porque de aquella había neños en toles cases, no como ahora. Hizo la primera comunión en esta iglesia y le tocó recitar a medias una poesía con José Manuel del Ferreru. También comulgaron a la vez, Ramoncito, Ángel de Bernaldo, y muchos de los anteriores que coincidían con él en la escuela. Comulgó en el año 1952, de 6 años, y no sabía leer, pero le enseñó el catecismo de memoria su madre. El párroco era D. Miguel Vigil. El maestro castigaba con tirones de orejas, con golpes de vara en las manos…En el recreo jugábamos a pío campo, al fútbol, a los banzones, a echar unes vueltes…Tenía que faltar a clase cuando en casa había mucho trabajo, cosa normal entonces. En el mes de mayo iba la escuela de niñas a hacer las flores, a dibujar una flor todos los días. Esto era una pesadilla para él que se le daba mal dibujar. Estudiaba por la Enciclopedia Álvarez. Le tocaba como al resto de compañeros barrer la escuela e ir a por agua a La Fontona. A la escuela se llevaba pizarra, pizarrín, lápiz y una pluma de plumín para mojar en el tintero que tenía el pupitre. Recuerda también que encima de la mesa del maestro había una hucha negra con forma de chinito, en la había que echar algo de dinero para la Santa Infancia. A casa volvían por el Valle y aprovechaban para coger algún ñeru. Los domingos a la hora de la siesta solían ir a por ellos, en temporada claro. Y alguna vez cayó del árbol. Cuando salía, solía hacerlo con sus mejores amigos José Manuel, el de Vicente y Ramoncito. Hizo la mili en Valladolid y estando allí le tuvieron que operar de apendicitis. Poco después de venir enfermó su padre, que pasó una larga y penosa enfermedad. Enseñó a conducir a mucha gente del pueblo. Luchó como nadie porque se hiciese y arreglase la carretera de Ablanera y buenos disgustos le costó junto con Armando. Pero eso no le hizo desanimarse para seguir siempre servicial y ofreciéndose a todo y a todos. Conoció a Humildad, que fue, sin duda alguna lo mejor que le pudo pasar en la vida. Junto a ella lleva 26 años, de feliz convivencia, y ¡ojalá sean muchísimos más! Se casaron en Fanes el 19 de marzo de 1978. Fueron padrinos de boda su primo Armandín y su suegra, Luz, que es como una segunda madre para él. En Humildad encontró de verdad su media naranja, una mujer que lo quiere y cuida con esmero, que trabaja y mucho junto a él y que no pueden vivir el uno sin el otro. Aunque alguna vez en broma, ella dice que no le va aguantar más y él responde, que no se preocupe que mujeres no le van a faltar, que sube a la escalera del hórreo, silba y vienen a montones. Sus aficiones son los perros y la caza, y le encanta todo lo que sea de mecánica. Se le da bien todo, y es una pena que no haya tenido más oportunidad de dedicarse a ello, porque hubiese sido un excelente profesional. Se dedicó hasta su jubilación voluntaria a la cría de vacas roxes de pura raza y participó en incontables concursos en Asturias, España, Portugal y Francia. Ganó muchísimos premios, sobre todo con la primera vaca, llamada Gallarda. También le gusta mucho bailar. El tango suele bailarlo con su hermana Mª Luz. No tuvo hijos, pero tiene 3 sobrinas que son su ojito derecho, de Meli y de Maite es padrino y les dio el bollo hasta hace bien poco. Cuando eran pequeñas, venían mucho por casa y les daba con frecuencia 1000 pesetas para repartir entre las 3, que a ellas les sabía a gloria, lo mismo que cuando iban con ellos a las romerías. Para ello tenían un código. Si la puerta del tendejón estaba abierta, entonces sabían que iban a buscarlas. Las 3 están muy agradecidas a ti y a Humildad y desean que te lo diga así como lo mucho que os quieren y los entrañables recuerdos que convivieron con vosotros. José Manuel tenía un perro especial, llamado Zar, que incluso llegó a hacer de correo desde La Granda a Parades y viceversa. Le quería mucho y sintió su pérdida. Le encantan los niños y sobre todo provocarlos. Este verano cumplió uno de sus sueños: el volar en avioneta. Voló sobre Parades. Biedes y todos los alrededores y le encantó. También se subió a un globo. Y el próximo verano creo que se estrenará con un helicóptero. Fue participe de una fiesta del Cristo que se hizo en Parades, allá por finales de los 60 más o menos. Es un entusiasta de la fiesta del Espíritu Santo y trabaja incansable en su puesta a punto. Le encanta tirar los voladores, y en una ocasión, por manipular unos pequeños fuegos artificiales, nos dio un buen susto, que afortunadamente quedó en nada. Fue entrevistado por Xurde Morán en el primer programa que hizo sobre el concejo y nos promocionó muy bien. Jugó en un torneo de aquellos que se hacían en Parades en el Güertu Riba, de portero, pero no le homenajeamos aquí por nada de esto, sino por su servicialidad, por todo los que nos ayuda, sólo tenemos que abrir la boca y ya está haciendo lo que sea, al igual que Humildad. Esto le viene de herencia. Su padre también era así. Y así deseamos que sigas muchos años, porque lo mereces de verdad, y sabes que todos lo sabemos.

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