Manuel Álvarez Suárez

 

Manolo es el primero por la izquierda de la segunda fila
 
Parroquiano del año 2000

MANUEL ÁLVAREZ SUÁREZ, más conocido entre nosotros por Manolo Xugal, o entre los más allegados simplemente por Xugal. Nace un ya lejano 5 de abril de 1928. Tuvo lugar el feliz acontecimiento en Tamargo, parroquia de Valsera. Fueron sus padres Manuel y Oliva, siendo el protagonista el segundo de siete hermanos: tres hombres, dos de ellos ya fallecidos: Pepe, y el muy conocido entre todos nosotros Vicente de Madalena y cuatro mujeres Maruja, Gloria, Margarita y Dulce. Recibe, como era costumbre, el bautizo en la iglesia parroquial de Valsera, lugar de nacimiento, siendo apadrinados por sus tíos. Finalizaba el primer año de vida cuando se traslada a vivir a Xugal, de ahí su nombre, lugar perteneciente a la parroquia de Biedes, a casa de su abuela materna, siendo criado y educado por su abuela Manuela y sus tíos Manuel y Ramona. Su etapa escolar transcurre en Biedes. Comienza su andadura en la escuela de esta localidad a la edad de 8 años, teniendo como maestro a D. Paciano Villaverde Villazón, pudiendo citarse a algunos de sus compañeros como Ramón González, Jesús Arias, Manuel Pintado, José García, Rodesindo y Vicente Miranda. Finaliza su escolaridad a los 15 años, pero continúa su formación en la clase particular de Jesús de Ramón, persona hoy desaparecida, en casa de la "Señora" o debajo de la panera de D. Ramón. De esta etapa podemos recordar alguna anécdota. ¿Recuerdas cuando Jesús Arias encontró una bomba de la guerra en el Montaón y os hizo partícipes de tal hallazgo a ti y a Alfredo de Casa Ramón y a la salida fuisteis a verla y Alfredo dijo que había que tirarla y al fin la explotasteis dentro de un pozo? Y aquella otra vez también con una bomba en El Pozón y que al tirarla se te enganchó en la ropa y pasasteis un buen susto? Como todos los de tu edad, te toca vivir en la juventud una época difícil, llena de privaciones y carencias, no siendo la menor de ellas el tener que abandonar, junto a tu familia, tu vivienda porque en ella habían instalado un "puesto de socorro" (hospitalillo). Os trasladáis primeramente a Lugo de Llanera, a la casa de D. Benigno Ablanedo, en El Pondal, el cual, una vez finalizada la guerra y siendo alcalde de Llanera, te echa una mano cuando os requisan el carbón que traíais de Villabona. Y después un tiempo en San Cucao, en Casa Pinón de Villanueva, antes de poder regresar nuevamente al domicilio familiar. Ayudas a la familia en las tareas agrícolas, que era el medio de subsistencia. El servicio de espionaje nos dijo que recuerdas como iba tu tío a comprar bueyes a la feria de San Antonio en Tineo. Para ir a Tineo entonces había un coche de línea que pasaba sólo un día o dos a la semana. Ese, lo solía coger tu tío acompañado por alguien y al día siguiente, ibais los de casa al encuentro con las caballerías y claro, los que venían montaban los caballos y vosotros volvíais a pie. Realizas el servicio militar en Salamanca, junto con tu hermano y algún vecino. Te diviertes en la juventud con compañeros y amigos en las romerías de los alrededores en verano y en los bailes de la Venta y de Posada durante el invierno. De esta época podemos recordar alguna pequeña aventura, como aquella vez que regresabas de cortejar ya de noche, junto al cementerio y viste unos bultos blancos que se movían. Creo que estuviste a punto de dar la vuelta pero te armaste de valor y seguiste. En La Cay te preguntaron si habías visto unos gochos que se habían perdido…Y cuando a los 18 años fuiste con Paulino la Campina y Pepe la Cay a la verbena de la Fábrica de Trubia. Al regreso estabais tan cansados que sentasteis a descansar delante de la casa de Nolo Puxarra y ¡os quedasteis dormidos! volviendo por la mañana cuando ya los de casa estaban a la yerba. Esto de dormirse te ocurrió, al parecer más veces, como aquel día que viniendo de la romería de La Luz de Villalegre, oísteis una gaita que sonaba hacia el monte. Intrigados os sentasteis a escuchar y ¡hala! dormidos otra vez. Recordarás ¡cómo no! cuando fuisteis a Las Candelas a Cogollo un grupo de 10 mozos del que sólo regresasteis a tiempo dos. Los demás quedaron allá de juerga. Entonces comenzaron a desfilar sus familiares por tu casa buscando información. También venías a las fiestas de S. Mateo a Oviedo y solíais dejar las bicicletas guardadas en un chigre, en San Antonio. Si al regreso os quedaba aún algo de dinero, tomabais algo allí en agradecimiento. Si no el dueño tenía que conformarse con las gracias de palabra. O aquella otra ocasión en que fuiste junto con unos cuantos amigos a acompañar a unas mozas de Bonielles, y, escondisteis las bicicletas. A la hora de regresar no las encontrabais y os pasasteis más de 3 horas buscándolas. Por supuesto, también participabas en las típicas trastadas sanjuaneras. Es en esta época cuando desarrollas también tu afición al fútbol, jugando partidos con amigos y conocidos en cualquier campo de fútbol improvisado en los prados de las cercanías. Conoces a Lola, vecina de Mariñes de toda la vida, pero empiezas a salir con ella un día que siempre recuerdas como el del día que nació la primera hija de tus vecinos, Cristina Xuacu, el 28 de noviembre de 1948. Habíais ido al baile a Casa José Alberto en Santullano con Manolo el Pichu y luego a La Venta a ver una función de ambulantes. Estaba allí la guardia civil y tú llevabas algo que podía ser comprometedor y se lo pasaste a Benigna, hermana de Lola, para que te lo guardase. Al final quedaste con Lola y así comenzó un noviazgo de 3 años. Te casas con ella el 13 de septiembre de 1951 en la capilla de Mariñes, oficiando la ceremonia D. Miguel. Es la mejor decisión de tu vida. El banquete se celebra debajo del hórreo de Casa Cay y en el menú había paella y pollo. Los invitados como siempre, los familiares más directos y los vecinos más cercanos. Tienes especial interés en que te acompañe en ese día la pequeña Cristina, que acude con 3 años en brazos de su padre. Tenéis tres hijos: Ángeles, Ramón y Abilio y seis nietos, que son tu debilidad. Trabajáis incansablemente para sacar adelante a la familia. Compartís unidos lo bueno y lo malo que la vida os deparó durante 40 años, hasta que en octubre de 1991 fallece tu querida compañera. ¿Qué más podemos decir de ti? Que eres un hombre sencillo y tranquilo que te gusta conversar con amigos y conocidos, haciéndolo diariamente con tu entrañable vecino Jamo, ya que juntos disfrutáis momentos deliciosos comentando las noticias cotidianas o aquellas otras vividas por vosotros u ocurridas a conocidos o amigos. Estás siempre de buen humor y siempre a disposición de quien te necesite. Te gusta ver determinados programas de televisión, especialmente los dedicados al fútbol, no perdiéndote ningún partido a no ser por causa justificada. Asimismo, te entretienes leyendo periódicos de información general o de carácter deportivo. Eres amante de los viajes porque disfrutas descubriendo lugares y costumbres distintas. Como anécdota se puede señalar que en el viaje realizado a Andorra regresas bastante decepcionado por cuanto te parecieron excesivos los kilómetros recorridos para ver únicamente tiendas y montañas, por muy bonitas que éstas puedan llegar a ser.

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