Remedios Suárez Flórez

 
Remedios es la primera por la izquierda
 
Parroquiana del año 2001

REMEDIOS SUÁREZ FLÓREZ. Remedios llegó a este mundo un 4 de abril del año 1926 en Casa Río de Soto, hija de Benjamín y Carmen. Es la tercera de cinco hermanos, de los que viven todos menos uno, fallecido recientemente. Fue a la vieja escuela de Soto con el maestro Xuanón, que les atendía poco. Le preguntaban: - ¿Qué lección estudiamos hoy? y él les decía que la que quisieran y siempre estaban en la misma. Hizo su primera comunión a los 10 años con Lita de Casa Galán, Maruja y Marina de Tresperana y Marina el Venero, en la casa rectoral de Santullano, porque no había iglesia, ya que había sido destruida durante la revolución del 34. Sus amigas aparte de éstas con las que comulgó, eran su propia hermana, Josefa, Ángeles de Casa Pachón, Luzdivina de La Perdiguera… Jugaban a la piedriquina, al cascayu, a la piesca, al escondite, a la comba con un largo escayu o biluerto, pues no había cuerdas. Participaba Remedios como nadie en los carnavales. Una vez se disfrazó con unas botas de su hermano, el traje negro del abuelo y como máscara la piel de un conejo. Se vistió en casa de su amiga Ángeles y sus familiares no la conocieron. Estaba nevado y llegaron a Lazana, a Cal Xastre, donde la anciana de la casa les pidió un cigarro. Al regreso se les unió Josefa Ca’ Siero que estaba vestida de militar, cogió una escopeta que encontró en el desván de cuando la guerra y marcharon por el pueblo hasta Trasmonte. Todos se escondían porque tenían miedo de la escopeta. Iban al baile a Santullano y al salón de Las Cruces, tenían que estar en casa al anochecer. En una ocasión se dejó acompañar por Maíto de Arroxes, que le daba mucho la vara y decía que lo iba a tirar al pozón de Lazana. El día de San Pedro iban a San Pedro del Ortigal, más allá de la estación Vega, a San Juan de Trasmonte, a la fiesta de Fanes ya por la mañana con comida. Se divertían también trabajando en las andechas y en les esfueyes, donde jugaban a la suela. Durante la guerra civil tuvo que abandonar la casa con su familia, al ser invadida por milicianos. Se refugiaron primeramente en Premió donde estuvieron 5 meses y adonde llegaban los tiros desde el monte Otero. Estaban en la misma casa tres familias, los de Ca Saturna de Otero y los de Ramón de Eugenia de Valduno, todos eran familia y había en total 15 niños. Dormían en el hórreo de Cenel. Como eran muchos dormían con la puerta abierta. A veces subían los milicianos a buscar miel en las colmenas y los pisaban, pero no se movían de miedo que tenían. Después fueron a La Marulla y todos dormían en la tenada entre la hierba y como pasaban mucha hambre decidieron marcharse. Su abuelo fue a Trasona a buscar una casa y se quedaron en el palacio. Estaban allí muy bien ellos solos pero llegaron los milicianos y usaron el palacio de hospital y les buscaron otra casa, la casina de les escueles, que era nueva y pequeña y su madre la tenía muy limpia. Un día fue Remedios a por agua a la fuente y le preguntó una señora que cuántos hermanos eran y respondió: - Cinco con yo. Al terminar la guerra estuvieron en casa de su abuela, pues la suya estaba destruida. Y aún ésta tuvieron que abandonarla tres semanas por llenarse de soldados, e ir a un refugio. Conoció a José en la fiesta de Santullano y como era tan guapo y tan buen mozo, al domingo siguiente fue a la fiesta de Soto y lo plantó con un rapaz de Illas, para darle celos y saber si le quería. A la semana fue la fiesta de Andallón y volvió con él y hasta hoy. Fueron novios dos años y se casaron el 18 de abril de 1959 en Soto. Celebraron la boda en casa, a la que además de la familia asistieron sus amigas. Y se vino a vivir a esta parroquia, a casa el Rico de Mariñes, donde continúa trabajando y cuidando de todos y en especial del gran amor de su vida. El momento más feliz fue el nacimiento de su hija Carmina y también el de sus nietos, Javier y Patricia, a los que adora con verdadera devoción. Creemos que ha visto cumplido su sueño: Tener una familia unida. A ello contribuye sin duda su carácter, su buen humor, su campechanería. Nunca se enfada, es sumamente simpática y bromista. De hecho hay que tener mucho cuidado con ella el día de los santos inocentes, por ejemplo. Es también muy bondadosa, todo lo que tiene está a disposición de quien lo necesite. Se lleva bien con todos. Anima de forma especial las excursiones. Hubiera tenido un gran porvenir si se hubiera dedicado a la interpretación. En una ocasión estando de excursión en Viavélez se le acercó una señora del pueblo con ganas de charlar y en un instante, como si lo tuviese preparado, improvisó una historia que nos hizo partirnos de risa. Ya la quisieran para sí los grandes show-men. Le gusta cocinar y destacan sus ricos frisuelos con chocolate y su arroz con leche. Remedios pertenece a una generación de mujeres, de las que ya quedan pocas, luchadora incansable, trabajadora, solidaria…. Como muchas otras de la parroquia y es a este tipo de mujer a la se homenajea, y en su persona lo hacemos para todas.

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